Sábado, 18 de junio de 2005
-¿Qué se siente?
-¿Y yo me lo pregunto? Nada. No se siente nada. Simplemente estas solo, sin nadie que te moleste, que te dirija la palabra. El destello blanco al frente, la oscuridad cegadora a tu alrededor, envolvente, pero no inquietante. Esperas algún rastro de vida, a alguien a quien le importes. Y el eco sordo de un zumbido indeseado retumba en tus oidos mientras te concentras en escuchar el dulce acorde de alguien que te reclama, que necesita tu compañía.
-¿Y lo escuchas?
-¿Qué esperas escuchar? Sabes que no hay nada ahí fuera, que eres invisible. Que sin motivo ninguno, la gente te sustituye por otro en cuando les aburres. ¿Por qué? Son las normas del juego. Yo juego, ¿sabes? No me gustan esas normas. Son duras, dolorosas... Pero juego. Cuando quieres recibir una llamada, el silencio te contesta, te responde con bravura. Cuando quieres estar solo... ¡Entonces te necesitan!
-¿Y les ayudas?
-Por supuesto que les ayudo. Da igual como me sienta. Les ayudo. Les escucho, mientras me hablan. ¿Qué importa como me sienta yo? Lo importante es que ellos están mal, y me necesitan para sentirse bien. Quieren a alguien a su lado, y recurren a mi.
-¿Por qué?
-¿Por qué no? Son las normas. Se que cuando esten bien de mi no se acordarán. Seguiré siendo el fantasma vacío al que atraviesan sin mirar, sin sentir, sin notar. Pero sigo ahí. Oculto, tras la capa de la indiferencia con que me cubre cada uno de los que vendran a buscarme cuando me necesiten. Y yo les estaré esperando, con mi sonrisa, con mis ganas de ayudar. Son las normas.
-Son crueles.
-Lo sé, pero no me corresponde a mi juzgarlas. Vivo, luego tengo que aceptarlas. Y son desconcertantes. Un dia te quieren, te demuestran cariño, te sientes especial, y sin saberlo, te rechazan, te ignoran. Te echan las culpas de algo que ellos hacen igual. Pero luego vuelven a ti, como mascaras hipócritas. ¿Qué me ven? No lo se. Solo se que sirvo para lo que quieren que sirva. Soy una maquina dispuesta a ser usada. Es mi misión en la vida.
-No te dejes.
-No puedo no dejarme. ¿Acaso hay alguien que me quiera de verdad? No. ¿Alguien que te demuestre algo especial? No. Es para lo único que sirvo. Servir a los demas mientras me necesiten. Sufrir en silencio cuando tu les necesites. ¿Qué haran ellos?¿Me ayudaran si pueden? No. Ellos no nacieron para ayudar. Solo para ser ayudados.
-Lucha
-No hay motivo. No quiero luchar. Estoy harto de las normas, pero no las puedo cambiar. Y vivo en soledad. Cansado. Harto de sufrir, sin que nadie me quiera, sin importarle a nadie. ¿Me comprendes?
-Si, te comprendo.
-Se de sobra que no. Simplemente estás aquí porque necesitas mi ayuda, porque quieres contarme tus problemas, sin que te importen los mios Te comportarás de manera extraña. Me valoraras como se valora a un dios para, cinco minutos después, dejarme caer desde lo alto. Duele, ¿sabes? Pero estoy acostumbrado. Gente que te necesita, que te dicen que te quieren, para minutos después, rechazarte, pedirte que les dejes. Tú. Tú eres igual. ¿Qué haces aquí?
-Son las normas del juego...
Por: ShadowStalker | Divagaciones humanas | Comentarios (0) | Referencias (0)

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
Edad:
Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
Esta bitácora lleva on-line 1146 días, con un total de 212 entradas.
br>Se han recibido 263 comentarios desde el 31 de enero de 2006.