Sábado, 10 de septiembre de 2005
¿Por qué los grandes almacenes se deleitan tanto con el sufrimiento ajeno? Es algo que me pregunto y no acabo de encontrar respuesta. Acepto que quieran promocionarse, vender, hacer publicidad ahora que llega el momento de volver a reincorporarse a las tareas cotidianas, después de las largas vacaciones. Pero de ahí a que se torture cada año el mismo tópico, creo que es pasarse. Los señores que se anuncian deben de pensar que es algo muy original eso de “la vuelta al cole”, que a nadie se le debe de haber ocurrido antes. Para mí que es que viven aislados en una burbuja espacio-temporal y no saben que es el recurso que usa todo el mundo. Y claro, un año tras otro, comenzando septiembre con lo mismo, ya cansa.
Teniendo en cuenta que sus principales clientes (directos o indirectos), van a ser los niños, creo que deberían pensar un poco más en ellos. Me refiero a que comienzan torturándoles con la idea de volver a trabajar un mes antes, de reincorporarse a los madrugones, a la profesora caprichosa, a las peleas con los compañeros. Es una manera de amargarles las vacaciones, de torturarles, haciéndoles pensar en ello. Se empeñan en convertir la reincorporación al trabajo en un evento de magnitud comparable al partido estrella de la liga o a la elección de un nuevo monarca. Y por supuesto, lo hacen con toda la falsedad de los anuncios: Niños sonrientes, felices por tener que trabajar y aguantar a los profesores malhumorados, la alegría que a todos nos producen las ecuaciones, el éxtasis en que entramos por tenernos que aprender las capitales del mundo de memoria, a contrarreloj... Vamos, no se para que les dan vacaciones a los niños, con lo felices que son en el cole. Pero a los niños de los anuncios, no se les borra la sonrisa ni pegándoles una bofetada. Para mí que son maniquíes o algo así.
El caso es que a la larga, de lo que se trata es de lo siguiente: Tu le haces creer al niño que comprando todo el equipamiento, al precio desorbitado que lo venden, el colegio va a ser divertido y ameno, algo así como una película de Disney, pero sin tantas canciones. El crío, inocente que es uno a esas edades, se lo cree, y comienza a darle la lata a los padres para que le compren de todo. Claro, al niño, con tal que sea nuevo, le da igual que sea un videojuego, como la Espasa 2006 con grabados de la edad media y una tesis doctoral de regalo. Él simplemente sabe que con eso le han dicho que será feliz y envidiado por todos sus amigos, los cuales, por supuesto, también han comprado la enciclopedia para poder ser los “únicos” en presumir de ella.
¿Y quienes son realmente los que ganan con la vuelta al cole? Los niños no, definitivamente, porque a ellos el primer día, tanto con nuevos rotuladores como sin ellos, es una experiencia tan traumática como para cualquier otro mortal. Para los padres tampoco debe de serlo, porque la cuenta corriente pega un bajón tan grande que la libreta se queda anoréxica. ¿Serán los comerciantes? Pues tampoco, porque todo el dinero que ganan se lo gastan en la publicidad que han hecho. Por tanto, a la larga, los que se ponen felices con la vuelta al cole vienen a ser los de siempre: los publicistas, ese gremio cerrado de telépatas futuristas que idean cada día nuevas y poderosas formas de lavarnos la mente y de que no tengamos necesidad de pensar por nosotros mismos.
En definitiva, la solución yo la veo clara. Ya que los señores mayores, tan amargados ellos de la vida, se divierten tanto recordándonos que pronto volveremos a sufrir y nos arrancan nuestros cortos periodos de felicidad, yo les pagaría con la misma moneda. Nada más llegar julio llenaría cada carretera, cada ciudad y cada montaña con un cartel de proporciones inmensas, en el que se pudiera leer bien claro: ”¿Que tal las vacaciones trabajador? ¡Que en 15 días empiezas de nuevo!”, para recordarles a toda esa gente que ellos tienen sólo 15 días de vacaciones, pero que no puedan olvidar en ningún instante que tienen que volver. Que no puedan descansar en paz, que lo tengan constantemente en mente, al igual que ellos nos lo hacen tener a nosotros. Recordarles en todo momento que tienen un jefe al que no les importa, y que nada más llegar se encontrarán una estresante pila de trabajo y no pararán hasta el próximo julio, momento en el cual volverán a levantar la cabeza para encontrarse con el mismo cartel del año anterior.
Por: ShadowStalker | Divagaciones humanas | Comentarios (0) | Referencias (0)

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
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