Viernes, 07 de octubre de 2005
Hace un año me comentaba un compañero que tenía ganas de llegar a la universidad para asistir a una clase y que al acabar tuviera la sensación de no haberse enterado de nada. Para gente que está acostumbrada a que en el instituto le cuentas una cosa y ya la tiene asimilada hasta el examen, el llegar a clase, que te suelten la historia correspondiente y al acabar te sientas igual que al principio (salvo con un ligero dolor de cabeza) es una experiencia novedosa. Nosotros esperábamos llegar a la universidad para eso, para estudiar algo más difícil. Y mira tu que se cumplió.
Un año más tarde, y después de dos semanas de clases, ya he experimentado en mis propias neuronas la brutalidad que la universidad ejerce sobre ellas. El llegar a la cuarta clase de física pensando que ese año se te va a dar realmente bien, el copiar las mismas letras una y otra vez, y una hora después tener esa sensación de que la última hora ha sido un profundo agujero negro en tu mente que no solo se ha tragado para siempre la explicación, sino que arrastrará a todo lo que vayas a echar en la cabeza después. El acostarse a las 12:30 todos los días para despertarse a las 7:15, simplemente por la falta de horas en los días (que quizá para algunos sea más que suficiente, pero para mi todo periodo inferior a 8 horas es escasez de sueño). El estar estudiando la formula de los 20 aminoácidos del cuerpo mientras escribo este post, mientras pienso de donde voy a sacar información para un trabajo de bioquímica en el que tengo que relacionar los fármacos y toxinas con la inhibición enzimática. Y no paro de trabajar ni siquiera descansando.
Luego dicen por ahí de la vida universitaria, de las juergas, de jugar al mus en la cafetería mientras te vas a tomar café durante las clases. Pues bien, señores: No hay juergas porque el tiempo lo empleo en estudiar, no hay mus porque no se jugar, ni tendría a nadie con quien y, lo más importante, perder una clase es suficiente para que te bailen todas las formulas en la cabeza durante un par de semanas. Al final me va a tocar comenzar a hacer uso intensivo de las famosas “tutorías personalizadas” que tanto les gustan a los profesores, para que me cuenten a ver por que la velocidad angular no es un vector. En fin... A ver si al menos me dan la beca y me puedo comprar ya de una vez “el cubo”.
Por: ShadowStalker | Jornadas laborales | Comentarios (0) | Referencias (0)

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
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