Lunes, 14 de noviembre de 2005
Uno puede reconocer cuando ha llegado el verano por diversos indicios, como puede ser el aumento de las horas de luz o la temperatura o porque la programación de las televisiones se vuelve aun más penosa de lo que de por sí ya es normal. Sin embargo hay otro indicio, que cada verano tenemos ahí y que, a mi modo de ver, no hacemos ningún caso porque lo hemos asumido como algo normal: Los anuncios contra el abandono de los animales.
Es por la época estival cuando la gente suele cogerse esas vacaciones que no se han ganado durante el año, que no van a disfrutar y que van a pasar entre atascos, quemaduras solares y varios miles más de personas que han decidido emigrar al mismo lugar por esas fechas. La familia en pleno (a veces con la típica abuelita) se marcha hacia la costa. Sin embargo, como la mascota no cabe en el coche y nadie puede ocuparse de ella, se opta por la solución más sencilla y eficaz, se le abandona y que se busque la vida. Sin embargo ese animal, acostumbrado a que le den la vida solucionada, que nació en cautiverio y que jamás ha aprendido a buscarse la vida se encuentra inválido en ese nuevo mundo, y muy probablemente acabará muriendo. Y todo para que un señor, con su señora y sus dos bestias infantiles de turno puedan chapotear en el agua junto con otras miles mientras contaminan el ecosistema.
Pero aunque en verano sea cuando más apreciable es este “defecto”, no implica que hoy, ayer y mañana, no se sigan abandonando animales, simplemente porque los dueños se han aburrido de ellos. Gente que compra animales exóticos porque son bonitos, pero que a los dos meses han dejado de cuidarlos como se merecen. Personas que compran a los niños un perro por capricho, para que unos días después el niño no quiera saber nada y el perro acabe en la calle. Por no hablar de la gente que se dedica al maltrato de animales (y no hablo ahora mismo de la caza, ya que a ese tema, y a los toros, les dedicaré post por separado). Hoy me refiero a todos esos animales que conviven a nuestro lado, que no nos han hecho nada, y que son injustamente condenados al sufrimiento, al dolor o a la muerte.
Estos animales también sufren, también padecen frío, dolor y agonía hasta que encuentran la muerte, y sin embargo seguimos tratándolos como si no fueran más que simples objetos a nuestro servicio, de los que podemos desprendernos en cuanto nos interese, porque, al fin y al cabo, el hombre es el rey de la creación, y parece tener el derecho a hacer todo lo que le interese. Si no vas a mantener a un animal, no lo compres. Rechaza a los animales exóticos que han sido arrancados de su ecosistema simplemente para que te sirvan de “florero”. Y, sobre todo, si decides tener una mascota, comprométete a cuidarla al igual que harías con un hijo, ya que ambos son seres vivos por igual.
Por: ShadowStalker | Divagaciones humanas | Comentarios (0) | Referencias (0)

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
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