Lunes, 28 de noviembre de 2005
Viajar en autobús parece ejercer extrañas influencias sobre mi mente. Quizá sea que el aburrimiento puede conmigo y dejo vagar libremente la mente, o que el ver tanta gente aburrida excita mi pensamiento y lo hace funcionar con mayor facilidad. No lo sé. El caso es que iba yo en la parte de atrás, pensando en mis cosas, cuando ha salido un anuncio en la radio sobre un nuevo cantante que se ha hecho famoso al ganar un concurso de Mahou. Y así, relacionando, he llegado a los tiempos de Operación Triunfo y Gran Hermano, llegando a descubrir la esencia de la fama.
Hasta mediados de este siglo pasado, los medios de comunicación apenas se habían desarrollado, y las noticias tardaban mucho tiempo en distribuirse. Con la llegada de la radio y la televisión todo cambió, el conocimiento de las noticias era instantáneo, pero había que ocupar las horas entre medias, y comenzaron a realizarse programas de diverso tipo. El caso es que antes, los famosos eran personas que por su trabajo, o bien por suerte, habían realizado algo importante o digno de ser mencionado. Obviamente, también están los que son famosos por algo malo, pero eso siempre ocurre. Sin embargo al llegar el boom de la información, comenzaron a hacerse famosos aquellas personas que aparecían en los medios de comunicación, sin importar demasiado el por qué estuvieran allí. Éste es el caso de muchos de los famosillos de farándula que pululan hoy en día por nuestros amados programas de cotilleos. Y si, he dicho amados, porque pese a que la mayoría de la gente afirma no verlos, las estadísticas dicen todo lo contrario. Y es que hoy en día estamos hechos unos cotillas como Dios manda, y basta que nos prometan rumores infundados para que veneremos a los presentadores del corazón.
Y el caso es que se llega a la conclusión de que la fama se basa en aquello que mueve el mundo: El vil metal, el dinero. Tomemos el ejemplo del chico que hablaba al principio. Era un chico al que hace 3 meses no conocía nadie, que llevaba una vida en el anonimato y que tocaba por placer. Sin embargo llegó Mahou, y para darse publicidad a sí mismo, decidió llevar a cabo un concurso, con el cual promocionar la música. Eso es muy bonito, si no fuera porque a Mahou lo único que le importa son las ventas. El concurso lo gano este chico como lo podría haber ganado cualquier otro, aunque, misteriosamente, estos concursos sólo los suelen ganar los autores de música pop moderna. ¿Será tal vez porque es la moda y llega al mayor número de personas? El caso es que, a partir de haber ganado el concurso, comienzan a gastar enormes cantidades de dinero en promocionarle y así, de la noche a la mañana, todos los jóvenes de España conocen sus letras. Y son esos jóvenes, los que gracias a Mahou, tienen un nuevo ídolo al que seguir. De esta forma, la popularidad de la empresa aumenta sobre la de sus competidores. Y no es que me queje de que el chico sea famoso. Él estará contento por haber realizado su sueño. Estoy en contra de como se usan estos medios para hacernos llegar la publicidad, de la nueva vuelta de rosca que ha dado la publicidad subliminal, pese a que los métodos no son nuevos, y los ejemplos están por todos lados.
Y que no me digan que esa publicidad es relativa y que no resulta efectiva. Si esto fuera verdad... ¿Por qué se gasta Coca-Cola tantos millones al año en hacer anuncios, si todo el mundo les conoce? Está estadísticamente demostrado que cuanto mayor es la publicidad de una empresa, más aumentan las ventas. Y la manera de usar la música como medio es tan válida como usar la televisión o una valla publicitaria. El caso es que cuanto más dinero inviertas, más dinero ganarás. Y el chico este ha pasado de ser un cantautor a convertirse en un mero anuncio, una mera campaña publicitaria, en una marioneta de los peces gordos de una compañía de cerveza. Y dentro de poco, cuando la campaña finalice, cuando la moda pase, quedará relegado al olvido, como han quedado ya la mayoría de los “triunfitos”, como han quedado los famosillos de palo de Gran Hermano, y como quedarán los que vengan después. Son peones de la guerra de los medios. Son las piezas de un puzzle gigante.
Por: ShadowStalker | El mundo | Comentarios (0) | Referencias (0)

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
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