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Susurros desde las sombras

De como las sombras dominan el mundo... o las dominan a ellas

Miércoles, 30 de noviembre de 2005

Silencio

Vivimos rodeados de sonidos, de ruidos. Cada día, al despertar, comenzamos escuchando un despertador, luego las noticias en la radio o televisión, los coches en los embotellamientos, al jefe ladrando ordenes, a los compañeros hablando. Nos comunicamos cada día, y es indudable que sin la existencia del sonido nuestra vida sería muy dura. Sin embargo, debido a esa importancia que tiene el sonido nos olvidamos de su antagonista, al cual no damos la suficiente importancia en muchos momentos.

Sin el silencio tampoco podríamos vivir. Imagina un día en el que no parases de escuchar cosas. Al cabo de unas horas acabarías saturado, deseando encontrar un lugar en calma donde descansar. Pero allá donde posaras tu mirada, tus oídos recibirían el sonido, ya fuera en forma de música o de ruido. Un flujo constante de sonido que nos acabaría volviendo locos sin remedio, por mucho que nuestro cerebro lo intentara compensar con sus mecanismos. Acabaríamos obsesionados con no oír, y cuanto más quisiéramos dejar de oír, más conscientes seríamos de que no podemos evitarlos. De ahí a la demencia sólo resta un paso.

Sin embargo el silencio no tiene sólo esa función de descanso. Hay muchas cosas que se basan en el silencio para poder funcionar bien. Pongamos por ejemplo la música, y como sin silencios no podríamos alcanzar la armonía. En toda melodía los instrumentos deben “conversar” en el orden correcto, en el instante exacto, y luego “callar” hasta su siguiente turno. Sin esos silencios nuestro cerebro no sería capaz de procesar la melodía, y a nuestros oídos los más bellos acordes no serían más que ruido.

Y hablando de conversar, toda conversación se basa en los silencios. Cuando una persona habla, las que escuchan deben saber en que momento han de intervenir y tomar la palabra. Esto es posible debido a las pausas que hacemos mientras hablamos y a su duración. Sin pausas, simplemente no sabríamos cuando nuestro interlocutor ha finalizado y nos da paso para hablar, ni tendríamos tiempo para procesar todo lo que se estuviera diciendo.

Pero además, el silencio tiene otra faceta, mas personal e interna a cada uno, pero no por ello menos importante, y es la de no tener necesidad de decir nada. Hay instantes en las que un silencio es más expresivo que todas las palabras que pudieran ser dichas. Por no hablar de todas las veces que se habla sin tener nada que decir, que se habla sin pensar o que se dicen cosas sin haber meditado sobre ellas. En esos momentos es tan desastroso el hablar como la ausencia de silencio.

Por ello creo que es un buen momento para que empecemos a pensar en la importancia del silencio. Es el momento perfecto para comenzar a hacer más uso de él y para concederle un lugar en nuestras vidas, porque muchos problemas de hoy en día se originan, aunque parezca mentira, por no saber callarnos cuando no es necesario hablar.

Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores.

Por: ShadowStalker | Divagaciones humanas | Comentarios (0) | Referencias (0)

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Nombre: Javier Torres

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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.

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