Lunes, 05 de diciembre de 2005
Me gustaría que vieras mi cara en estos momentos. Tenerte frente a mí, y que pudieras apreciar el fulgor de mis ojos en todo su esplendor. Me gustaría mostrarte una sonrisa, mi sonrisa, tal y como no la he sabido mostrar nunca. Mostrarte una última sonrisa llena de maldad, una de esas que muestran claramente tantas cosas ocultas, que unos simples labios no reunirían el valor de pronunciar. Me gustaría que al ver esa sonrisa, junto con el oscuro brillo reflejado en mis ojos, se te helase eternamente la sangre en tu corazón. Que dejase de latirte, y dejases de sentir como yo he dejado de sentir. Que apreciases esas punzadas de los cristales de la felicidad, cortándote en tu interior en agudas heridas que jamás sanarán.
Me gustaría mostrarte mis huellas alejándose de ti, y que tuvieras la certeza absoluta de que jamás volverías a verlas a tu alrededor. Saber que desearás volverme a ver y sentir mis ojos cuando te miran. Y que, a cambio, no obtengas mas que el silencio de una oscura soledad perforándote los tímpanos en un irritante zumbido que no puedas ignorar. Me gustaría que me echaras de menos, como yo te echo a ti cada día, pese a que creas que no me acuerdo de ti, que vivo sin tenerte presente y que no me importas ya. ¡Que equivocada estás!
Ahora sonríes. Eres feliz, o más bien crees serlo. Pero te darás cuenta de que mi última bala de plata dejo un hueco en el corazón que no se dejará rellenar jamás. ¿Aun no has descubierto esa herida? La descubrirás, a su debido tiempo, cuando la fantasía irreal en que te encuentras sumida se retire, y puedas contemplar la verdad con tus propios ojos. Cuando los pies te fallen, y caigas de rodillas ante el frío de la noche, cuando tengas que rendir cuentas ante las estrellas que imparciales te juzgarán. Cuando por fin seas plenamente consciente de cada uno de los errores cometidos, sabrás cuanta razón tenía yo, pese a que no me quisiste escuchar. Te arrepentirás de haberme dejado escapar. Y será demasiado tarde. Verás lo ciega que has estado, contemplarás esta felicidad que circula por tus venas escapando en un fugaz charco, y te convertirás en lo que soy yo ahora, un simple envoltorio sin nada en mi interior.
Pero sigo aquí. No estoy vivo, como no lo está mi espíritu, pero sigo presente, al igual que tu estarás Ahora soy un fantasma que te escribe, un recuerdo que no te abandona. Soy la sombra que está condenada a vagar ante tus ojos cada instante de la que será tu larga vida. Soy aquello a lo que nunca te quisiste enfrentar, materializado en pena y dolor. Acostúmbrate pronto, porque desde hoy, ante tus ojos me veras flotar sabiendo que nunca me volverás a alcanzar.
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Por: ShadowStalker | Divagaciones humanas | Comentarios (2) | Referencias (0)
Gracias por el link. La verdad es que has descrito todo lo que siento. Y gracias a lo que has dicho, hay un rayito de luz que se asoma por mi ventana. Y aunque no sea un sentimiento muy bueno, es lo justo.
Susurró Iris el 02-02-2006 16:07:26
Solo puedo decir gracias, en este momento tan dificil de mi vida, es el texto mas hermoso que he visto en mucho tiempo. Eres unico
Susurró Nadia el 25-04-2006 22:39:50

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
Edad:
Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
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