Jueves, 26 de enero de 2006
“En las distancias cortas es donde un hombre se la juega”. Y debía de ser verdad, porque nadie se olvida del pobre Jacks, y esa mujer motorista de armas tomar que le perseguía hasta el final del mundo buscándole para ajustar cuentas. Aunque realmente nadie sabe quien era ese tal Jacks, lo cual hace sospechar que era un pseudónimo, porque el muy previsor sabía bien lo que se jugaba y con quien. Y es que si fracasas en las distancias cortas, luego pasa como en el anuncio de “Hugo Boss”, que viene la señorita enfadada con el flexo y no te deja dormir. Échate tu colonia para eso (aunque el problema sea quizá de la novia, y no de la colonia precisamente).
Pero el caso es que uno ve esos anuncios, con esos hombres tan perfectos, tan musculosos, tan poderosos ellos, con su peinado de moda y una piel que parece sintética de lo bien hecha que está. Vamos, que ni el Hombre de Vitrubio con toda su perfección le llega a la suela de los zapatos a los maromos estos de los anuncios. Tu les ves, tan apuestos, que devoran con la mirada a la fémina que le pongan por delante. Son los depredadores sociales por excelencia. De la inteligencia no hablo, porque francamente, alguno inteligente tiene que haber (a lo mejor lo son todos), pero desde luego no existe mujer que quiera a un hombretón de esos para resolver ecuaciones diferenciales. Son más bien un adorno, un complemento como el bolso o los zapatos, que sirven para presumir delante de las amigas.
Pero el motivo de este post, de toda esta extensa introducción, viene de lo siguiente: ¿Alguien ha visto alguna vez a un hombre de estos suelto por la calle? Yo desde luego no. Cuando me muevo por la ciudad no voy mirando a todos los hombres con los que me cruzo, pero me llama la atención que no soy capaz de recordar ningún momento en el que me haya cruzado o haya estado con uno de ellos. Que los hay guapos, por supuesto. Musculosos, a patadas. Que no merezcan la pena, yo el primero. Pero un hombre tan perfecto, un hombre 10 en todo su esplendor, un hombre con el que toda mujer se derrita ante su mera presencia, un mister universo plus concentrado... creo no haberlo visto jamás. Y esto me hace dudar de si realmente existen, o si por el contrario no son más que un simple reclamo hacia hombres y mujeres (sí, para ambos, porque los hombres quieren ser como ellos, y las mujeres quieren que sus novios sean como ellos). Asi uno acaba pensando que realmente son robots de silicona creados para los anunciantes, y que por eso nunca nadie ha visto a uno de verdad.
Uno se plantea mitos urbanos como el de la belleza suprema, la perfección absoluta y demás tonterías varias (algunas que ni siquiera vienen a cuento). Pero el caso es que no porque lo veamos en televisión tiene que ser verdad, y pongo 3 ejemplos: Las películas de ciencia-ficción, las películas de fantasmas y los políticos. Todo el mundo sabe que todo eso es mentira, nadie duda de ello. Y ahora podemos añadir también a los pluscuamperfectos machos que le añaden como ingredientes (por no llamarlos principios activos), a las colonias para llamar la atención del expectante publico. ¡Pero que mala es la publicidad!
Por: ShadowStalker | Divagaciones humanas | Comentarios (0) | Referencias (1)
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Días de cine | 2006-02-02 20:44:14
[...] protagonista de anuncio de colonia (para captar a chicas jóvenes y a parejitas de enamorados). Y “voilá”, ya tienes tu película servida.
Pero por ahora me toca esperar a alguna película medianamente interesante o bien tragarme lo que hay [...]

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
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