Domingo, 13 de agosto de 2006
Un zumbido comenzó a taladrarle los oídos mientras se preguntaba que era lo que había pasado. Se encontraba tirado en el suelo, duro y húmedo, en mitad de la oscuridad. Lo único que notaba era una piedra que se le clavaba en la espalda, mientras que un húmedo ambiente de moho y podredumbre le envolvía, mareándole incluso más que el dolor de nuca que se le extendía resonante por toda la cabeza.
Intentó hacer memoria de lo último que recordaba. Oscuridad. Un dolor. Caminaba por una calle poco iluminada. Un impacto en la nuca. Nadie cerca. Una piedra lanzada a través del aire. Pasos apresurados a su espalda mientras caía al suelo. No recordaba siquiera haber llegado a él. Dolor. El dolor de la nuca se intensificó. Hacía un instante que había sucedido. Escasos segundos. Y parecían haber pasado horas. Y ahora solo había oscuridad.
Con cuidado se giró lentamente, mientras el mareo no remitía. Se sentó en el suelo, desconcertado, mientras su mano se apoyó con fuerza sobre cemento áspero. El zumbido de sus oídos fue cesando, dando paso al martilleo de la sangre en sus tímpanos. Por mucho que abrió los ojos, nada había que observar. No había luz por ningún lado, solo oscuridad infinita, allá donde mirase. Imposible obtener una localización. Su cuerpo se negaba a moverse, no por dolor, sino por puro instinto. Silencio. Oscuridad.
De repente, frente a él, un resplandor deslumbrante aparece, a la vez que una respiración se hace perceptible. Tras unos instantes, comprende que una vela se ha encendido. De donde ha salido es todo un misterio. No ha notado ningún sonido, ningún movimiento, ningún paso. Solo la luz, nada más. Una luz fantasmagórica, de fuego puro, pero rígido como el hielo. Unos instantes después se repite el resplandor. Una segunda vela, a la izquierda de la primera. Una tercera se enciende a la derecha. Idéntico silencio. Idéntica llama vítrea. Y la oscuridad que las rodea, impenetrable a su alrededor. No hay paredes, ni techo. Solo un manto de oscuridad, roto en torno a él por tres velas, y tres ilocalizables respiraciones amenazadoras, muy cerca.
Tres sombras aparecen de la nada. Un instante antes no estaban, pero ahora sí. Inmóviles, pero claramente vivas. Nota la presencia de los tres seres, y ellos notan su miedo... y su dolor. Las sombras se mueven, en torno a la luz de las velas, en una danza imposible de describir por cualquier ley física. No obedecen a la luz de las velas, sino sólo a las crueles intenciones de sus dueños, sean quienes sean. Y se detienen de nuevo. Unos segundos. Una eternidad.
-Tenías un trato.
La voz proviene de todas partes. Imposible localizarla. Es grave, pero delicada, como el sutil silbido de una víbora antes de atacar. Amenazadora, sin lugar a dudas. De una inusitada grandeza. Imposible resistirse a ella.
-¿Qué te queda por hacer?
El corazón late con fuerza. No comprende que le ocurre. Se encuentra inmóvil en el suelo, aterrado. Son las voces, las que se retuercen en él, en sus entrañas, como serpientes pegajosas, impidiéndole moverse, casi ni respirar. Sogas etéreas, en forma de eslabones fantasmagóricos. No hay mejor cadena que el propio miedo. Pero la pregunta es clara, tan clara como la respuesta, y le obliga a responder.
-Na... nada.
Silencio.
-¿Has acabado ya con tu existencia?
No hace falta responder con palabras lo que el propio silencio grita por él, traicionándole. Mientras, el instinto susurra aullidos de peligro a sus oídos, instándole a huir. Pero el veneno de la serpiente es más poderoso, paraliza a la víctima, mientras el depredador se regodea en el sufrimiento, la asfixia y la agonía de su victima, que morirá de terror sin poder siquiera luchar.
-¡Egoísta!
-Muy egoísta...- Responde un eco mortecino, tenue, como una brisa, retorciéndose a ras del suelo.
-¡Sólo piensas en ti mismo!
-A costa del dolor de los que te rodean, de los que quieres...
-¡Ya ni siquiera eres persona!
-Persona...
Silencio de nuevo. Ni una respiración. Y luego, tras unos instantes, de nuevo la sangre bombeando en los tímpanos, con golpes secos, sordos, violentos. Cada pulsación, una puñalada en el pecho, un nudo que se anuda aun más en los pulmones.
-¿Qué tienes que puedas ofrecer?
-No tengo nada. No puedo ofrecer nada. – Contesta desde el suelo, al aire, mientras el mareo se acrecienta.
De repente una nueva voz surgió de entre las sombras. Una voz cansada, desgastada por el paso de los años, vieja como el quejido de un armario. Chirriante, hiriente, letal... pero sin eco propio. Y marca cada sílaba con lentitud, pero a la vez con la suavidad del fluir de la seda.
-No deseas seguir existiendo así. Ya no sientes la vida. No tienes nada, y aspiras al mayor premio con que puedes soñar.
-¡A costa de su felicidad!
-Nunca la conseguirás...
El miedo comienza a asfixiar. El aire escapa de los pulmones, y profundas inspiraciones sólo consiguen mantener la angustia de una necesidad que no se es capaz de mantener. En el suelo, el mareo se hace imposible de sostener, como una ola que te arrastra, inexorable, hacia el centro del mar, y hecho un ovillo solo escucha:
-Tu condena será continuar viviendo, vagando por el mundo, sabiendo que no eres nada, y nada vales para nadie. Jamás podrás conseguir lo que deseas, porque nada puedes ofrecer a cambio. Y tu sufrimiento será eterno, sabiendo que jamás podrás abandonar esa desesperación por no poder conseguir lo que una y otra vez escapa de las yemas de tus dedos.
-Deséalo con todas tus fuerzas. Jamás la tendrás.
Las velas se apagan con el mismo silencio con que se encendieron. Las respiraciones se disipan en la oscuridad. Pero el veneno ya ha vencido, y el mareo, el cansancio y el miedo hacen que todo de vueltas, pese a que nada hay para apreciarlo. El sudor frío recorre su frente, y las lágrimas de desesperación sus mejillas, y antes de desmayarse, escucha, rasgando el silencio:
-Desde hoy, tu desesperación continua nos pertenece.
Por: ShadowStalker | Javi tales | Comentarios (8) | Referencias (0)
Susurró Baku el 14-08-2006 23:48:42
Susurró Lenore el 15-08-2006 15:58:12
Esperar. Comerme la cabeza continuamente cuan lavadora centrifugando. Soportar mis bajones de animo continuos...
Luchar una batalla que se de antemano que tengo perdida.
No puedo hacer nada.
Susurró ShadowStalker el 15-08-2006 16:01:19
ya se que me faltan muchas cosas por saber, pero por que tienes la batalla perdida de antemano? si asi lo piensas asi sera, pero porque no pensar que esta vez la puedes ganar?
Susurró serluna el 16-08-2006 09:06:17
Primero, voy a decir que me ha gustado mucho el texto pese a que luego tengo unas cuantas puntualizaciones y erratas que he vislumbrado.
Lo segundo, esto no se acaba hasta que uno se muere de accidente o de viejo, así que tú a seguir, y si se te baja el ánimo, mejor que suicidarte o dedicarte al crack, mejor escribe cosas de estas. Así que mantente firme y sigue luchando hasta que el dolor sea contrarrestado por las dopaminas que te permitan seguir luchando sin problema. Y si no puedes con esa batalla ¡hay miles de guerras por ganar!
Sigamos, el tema bien, el desarrollo bien, pero un par de matices que yo hubiera puesto. Además del indescriptible dolor y oscuridad, haber aprovechado para darle un pequeño tono absurdo de la vida presentando un poco más burocratizados a los jueces, también hubiera quedado bien que la frase final fuera Desde hoy, Javier (bueno, Javier o nombre inventado), tu eterna desesperación nos pertenece
Más cosas, un par de erratillas que son de concordancia de tiempos verbales
"No había luz por ningún lado, solo oscuridad infinita, allá donde mirases. " Al principio, fallo de que es allá donde mirase, ya que es él quien miraba, no el presente impersonal que intuye la segunda del singular.
Al final tienes un fallo similar...
El aire escapa de los pulmones, y profundas inspiraciones sólo consigues mantener la angustia de una necesidad que no se es capaz de mantener.
Lo mismo, consigues en vez de consigue.
A lo mejor son intencionados -dar un rollo más personal al tema-, pero como yo suelo tener fallos parecidos, te los indico esperando que te sea útil que te los haya localizado.
Venga, un saludo desde las tierras del Cid
Susurró Valerian el 16-08-2006 22:22:30
Valerian: Gracias por las correcciones, especialmente las gramaticales. Es lo que sucede por querer darle la vuelta a las cosas. Primero decides escribir usando un tiempo verbal, luego decides cambiarlo todo de aspectos y usas otro tiempo, y al final se te pasa cambiar alguno, o usas el antiguo sin darte cuenta.
Por suerte te tengo ahi atento. Muchas gracias.
Susurró ShadowStalker el 16-08-2006 22:29:18
Como sabes tu lo que me ocurrio anoxe??? Es que me estas espiando??? Bueno, de cualquier manera, me ha gustado muxo y que, como habras podido apreciar, ya me e podido meter en tu blog. Por cierto, como por mi nick seguro que no me conoces, luego te digo ke te he escrito, XD. Weno, nos vemos. A2
Susurró Swordken el 21-08-2006 16:36:43
Me acordé de ti escuchando la canción Blood of Eden que recomendaste hace tieeempo en tu antiguo blog. Me alegra saber que aún sigues con vida...
Cuidate mucho javi! Un abrazo! Espero que cunplas todos tus sueños en esta vida :)
Susurró Dín dín dan el 23-08-2006 05:32:09

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
Edad:
Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
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