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Susurros desde las sombras

De como las sombras dominan el mundo... o las dominan a ellas

Lunes, 04 de septiembre de 2006

Cómo hacer una matricula... (I)

Primera semana laboral de septiembre. Fin del típico mes de vacaciones. Ya es lunes, y toca ponerse de nuevo en activo y reincorporarse a la jornada laboral. Aun no es el momento de comenzar las clases (todo se andará), pero toca algo aún mucho más duro. Localizo mi equipo de comunicaciones (teléfono móvil), capital para sobornos (4 monedas de un euro), documentación (varios carnés inútiles) y los medios para poder volver a mi refugio cuando pase la tormenta (llaves). Y es que una jornada de batallas administrativas se lleva mucho mejor si te la imaginas como una misión de ciencia-ficción.

Así que salí de mi casa a las 10 de la mañana dirección campus universitario. Faltan dos días para tener que hacer la matrícula. Un día para poder recoger los sobres. El objetivo de hoy es claro. Para realizar la matrícula parece ser que puede que me pidan un informe previo que ha de realizar mi tutor (nótese el énfasis en la duda). El problema es que ni sé qué es realmente lo que quizá tenga que entregar, ni conozco a mi tutor, ni sé donde localizarle.

Llegamos al lugar del crimen, y la primera posición que me propongo asaltar es mi propia facultad. Me abalanzo sobre las puertas abiertas cuan kamikaze japonés y, gracias a mis grandes conocimientos del lugar, me persono en 10 segundos en la recepción. Desenfundo mi papel más rápidamente que mi enemigo y disparó el nombre del individuo. Ella gana el asalto: me manda a otro edificio.

El edificio en cuestión es el “Itquima”, y es uno de esos lugares donde me gustaría acabar mis días de estudiante. Edificio vanguardista de paredes rectas de cristal y una enorme puerta. De hecho, no es una impresión debida a mi baja estatura (soy pequeño, lo sé), la puerta es “realmente” enorme, de unos 5 metros de altura (así como el techo). Un lugar amplio pero que destroza mis planes: Allí no hay una recepción donde preguntar.

Camino por el amplio vestíbulo vacío, mirando hacia unas bonitas escaleras (también vacías), hasta llegar a un pequeño mapa. Lo estudio con detenimiento. No me dice nada. Aplico el sesudo conocimiento adquirido con “El Código Da Vinci”. Sigue sin decirme nada. Aquí me gustaría ver a Dan Brown. Al final opto por la opción que me parece más sencilla (es la única que se me ocurre en esos momentos), y me abalanzo sobre la puerta abierta más cercana a mi posición, con el título de “Dirección”. Tras preguntar a la primera persona que me encuentro, descubro que me encontraba a menos de tres metros de mi destino final.

Una vez encontrado al tutor todo es coser y cantar. Le enseño la carta que me enviaron y le pido que me dé lo que está subrayado. Me mira raro. Conozco esa mirada, pues ya me he enfrentado en otras ocasiones con ella. De hecho, temo esa mirada. Mis peores temores se confirman: El tutor no tiene ni idea de ese tema. La carta no deja claro de si lo necesito este año o el año que viene, y teniendo en cuenta que es algo nuevo, me quedo al final tal y como estaba. Al final me pide que vuelva al día siguiente y me comentará lo que haya averiguado.

No contento con el tema me propongo investigar un poco por mi cuenta, y me encamino hacia “Servicios Generales”, que gracias a Dios se encuentra enfrente del Itquima. Sin embargo hay que cruzar una calle con bastante trafico, y con un bonito seto entre medias que dificulta bastante la operación. Finalmente me cambio de acera. Avanzo hacia el edificio. Hay una puerta cerca de donde me encuentro, la otra está lejos. Veo gente entrar por la que está cerca, pero los carteles me dicen que use la otra. Aun me pregunto por que hice caso a los carteles, especialmente después de llegar y encontrármela cerrada. Vuelta para atrás.

Llego a la sala semicircular, que se encuentra misteriosamente vacía, y me aclaran que es debido a un problema en los ordenadores. Eso me hace pensar que la mayoría de la gente que hay ahí siempre son hologramas, o algo peor. Pregunto por eso, y tampoco tienen ni idea, pero al menos me dan un consejo: “Olvídate de ello”. Así que deduzco que o bien estaban un poquito hartos de tanta soledad y poco trabajo, o es que en ese edificio se aburren continuamente y se dedican a contradecirse cada 15 días.

Vuelta de nuevo a mi casa, y mañana veremos que saco en limpio.

“Vuelva usted mañana”

Por: ShadowStalker | Jornadas laborales | Comentarios (4) | Referencias (0)

Comentarios

ver para creer, a mi no me han pasado ni la mitad de cosas que a ti para hacer una matricula!! Tu vida es una peli. Por cierto has ido a la otra puerta porque aunque no lo parezca eres un buen chico que sigue las normas :P
A ves si nos vemos por ahi que estas desaparecido

Susurró serluna el 05-09-2006 21:01:29

Hoy ha sido un buen día [word dixit]

Susurró no pienso decirle mi nombre a una máquina el 06-09-2006 00:35:14

De momento creo que hay un cuan que debería ser cual, "cual kamikaze japonés" ya que el cuan es "¿cuan grande es ese sitio llamado Madrid?" (equivalente a cómo de tal que, y acompaña a adjetivos) aunque ahora no tengo el panhispánico a mano y no sabría decirte esto con propiedad. Y a lo mejor me equivoco

Otra cosa, a tu misión de ciencia ficción le falta el paso previo. Aquella escena en la que están en la sala de mapas (holográficos, claro) planeando los próximos movimientos. Luego tendrías que haber tenido a tu servicio ya mismo un mapa detallado con todas las instalaciones posibles. Hasta el cuartel de la Guardia Civil quiero ver entradas, salidas, recepciones, y baños por si hubiera necesidad.

Ánimo con tus pesquisas. Y ya sabes, el formulario rojo A-38 es el más difícil de encontrar

Susurró Valerian el 06-09-2006 17:45:24

Ah, y gracias por el link, tienes la crónica número siete por si te quieres pasar ^^

Susurró Valerian el 06-09-2006 17:46:38

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Nombre: Javier Torres

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Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.

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