Martes, 07 de noviembre de 2006
¿Cuál es el auténtico objetivo del terrorismo? Por lo que se ve, la opinión mayoritaria hoy en día consiste en pensar que el objetivo de un terrorista es matar a toda la gente que se le oponga, hasta conseguir lo que se propone. Sin embargo, mi opinión es que esa postura es más bien la de un guerrillero, la de un ejercito o la de un psicópata. El terrorista sigue un plan mucho más refinado, más sutil y efectivo, aprovechándose de nuestras debilidades como humanos para hacernos daño. El objetivo final del terrorista es provocar miedo en la gente, aterrorizarlos, para que tengan que vivir así o concederle lo que desea. Y no a gente importante, sino a todo el mundo, a la masa en general, que son los que pueden mover mareas.
Pues bien, aplicando dicha definición: Nos han ganado. Estamos “acojonados”. Las nuevas (por poner un adjetivo) oleadas de terrorismo no usan las muertes como un objetivo, sino simplemente como la herramienta necesaria para provocar el miedo en la población enemiga, y obtener así una venganza. Desde el mismo momento en que nos asustaron, en que nos hicieron vivir con miedo, lograron su objetivo.
Esto viene a cuento de que ayer entró en vigor la nueva normativa para aviones, en la cual la seguridad se ha visto “reforzada”. A un lado dejo las cuestiones de si dichos cambios han sido para incrementar la seguridad o para proporcionar ciertas ganancias (que las hay). Suponiendo que es verdad que todo se hace en aras a la seguridad... ¿Qué ganamos con ello? ¿Cuánta gente ha muerto por el uso de una maquinilla de afeitar en un avión? ¿Realmente el ácido bórico es tan malo cuando se lo venden a cualquiera en una farmacia? Pero lo más interesante es que esta última oleada en el afán de la seguridad viene por un atentado hipotético que jamás se llegó a perpetrar.
Basta que exista una amenaza de bomba para que los medios se pongan como locos a dar la voz de alarma, a alertar a todo el mundo y a hacer que cunda el miedo, todo por ganar audiencia. Las autoridades no son mucho mejores, y contribuyen a aumentar el terror que siente la gente. Ya no es posible viajar cómodamente y a gusto, porque todos tenemos el miedo de que alguien haya podido colarse por esos controles de seguridad tan incómodos y nos tome como rehenes mientras estrella el avión en cualquier sitio. Tenemos miedo a que el tren pueda explotar, nuestro autobús, el supermercado donde compramos. Podrían haber envenenado un deposito de agua en la ciudad donde vivimos. En consecuencia, vivimos aterrorizados.
Y es que mientras no dejemos de hacerle el trabajo sucio a los terroristas, ellos siempre ganarán y nosotros siempre perderemos. Basta con ignorarlos para que no consigan sus objetivos. Basta con dejar de hablar durante meses de cada posible atentado que pudiera haber ocurrido, como si realmente hubiera pasado. Basta de aumentar la seguridad hasta límites irrisorios, que solo sirven para incordiar a los viajeros y que jamás detectarán gran cosa, porque están pensados para evitar un atentado que ya sucedió, y no uno que sucederá. Basta de que los políticos se echen la pelota los unos a los otros para intentar ganar votos de una forma lamentable. Basta con el sensacionalismo morboso que está tan de moda en los informativos, en la televisión y en todos los medios de comunicación, con el fin de atraer gente. Basta de que se nos intente confiar con una falsa sensación de seguridad, inexistente, mientras que a la vez se intenta que el miedo nos corroa las entrañas. Se acabó el juego.
La mejor forma de acabar con el terrorismo es ignorándole, haciendo ver que no nos dan miedo, que no pueden asustarnos. De esa forma verán que los medios que usan no son los adecuados, y cambiarán a otros distintos. O puede que sigan matando, pero al menos no harán que nuestra vida se convierta en la lenta agonía del que espera morir al girar la próxima esquina. Lo único que necesitan los terroristas es publicidad, y nosotros se la regalamos encantado, en lugar de hacer todo lo contrario.
Sólo tenemos que imaginar que en el próximo intento de atentado la policía atrapa a los sospechosos, sin ningún tipo de información alarmista, sin declararlo a los 4 vientos, igual que si fueran vulgares ladrones. Imagina que ningún medio se hace eco de la noticia, que no hay políticos recordándonos lo asustados que tenemos que estar. Que no hay ninguna consecuencia, y todos podemos continuar con nuestras vidas, tal y como si nada hubiera pasado (que es la realidad). Seguiríamos viajando tranquilos, viviendo con normalidad. Y los terroristas habrían fracasado.
Y es que si yo fuera terrorista y viera lo que estoy viendo, mis carcajadas no podrían ser más sonoras.
Fuentes:
[1]: Microsiervos - Paranoia en el aire.
Por: ShadowStalker | El mundo | Comentarios (3) | Referencias (0)
Y es que ni tanto ni tan calvo, los extremos nunca fueron buenos, ni si quiera en seguridad. Ojala nos dejaran vivir en paz y quiza asi seria mas facil encontrar a todo aquel que quisiera cometer un atentado ya que no se esperaria todas las medidas de seguridad.
Susurró serluna el 07-11-2006 19:05:35
Sería estupendo que los políticos nos dejaran tranquilos pero está claro que nunca lo harán, es una pena...no hacen otra cosa que poner medidas de seguridad que al fin y al cabo no van a servir de nada porque si quieren atentar contra algo o alguien, ya se buscarán la forma de hacerlo. Esperemos que esto termine pronto y podamos ver la televisión o leer el periódico sin ver un titular sobre terrorismo.
Susurró mary el 08-11-2006 10:07:16
Al leer esta entrada uno no puede dejar de recordar aquel episodio de los Simpsons en los que los estanes publicitarios cobran vida y destruyen la ciudad hasta que todos los habitantes dejan de hacerles caso, momento en el que caen inertes uno otro.
Susurró Valerian el 09-11-2006 13:26:42

Nombre: Javier Torres
Nick: ShadowStalker
Edad:
Descripción: Digamos que soy alguien tan normal que mi normalidad no resulta normal. ¿Entiendes? ¿No? Yo tampoco, pero es lo que hay. Una vida aburrida para una persona aburrida...Ya tocaba, con tanto salva-universos por ahi suelto.
Life in grid Ichiñas Every pollo al limón has a story... Susurros a la luna llena Melodías para sordos Ena oniro bla osporike mas soni The project freak Hello Cthulhu
Esta bitácora lleva on-line 1711 días, con un total de 212 entradas.
br>Se han recibido 273 comentarios desde el 31 de enero de 2006.